Televisión

La Otra Mirada, una lección de valentía en una época de perfección absurda

La serie cuenta la historia de profesoras y alumnas que se enfrentaron a la tradición en los años 20
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Hace tiempo que quería hacer este post hablando sobre una de las mejores series españolas que he visto hasta la fecha: La Otra Mirada. Ambientada en la Sevilla de los años 20, narra la historia de una Escuela para Señoritas donde la tradición y la perfección son los pilares básicos de sus enseñanzas.

Todo esto se ve “amenazado” con la llegada de Teresa, una nueva profesora que tiene una forma muy diferente de ver el mundo y para quien la mujer es algo más que “una fábrica de hijos”. La historia de un grupo de mujeres jóvenes y adultas que buscarán su propia libertad y alzarán su voz en contra de los dictados de la sociedad de la época.

La primera temporada de la serie, producida por Boomerang TV para RTVE, está compuesta por trece capítulos y se está emitiendo todos los miércoles a las 22.30horas en TVE1. Está protagonizada por Macarena García en el papel de Luisa, directora de la Academia; Patricia López Arnaiz en el de Teresa, la nueva profesora, las actrices Cecilia Freire y Ana Wegener en los de Ángela y Luisa, que completan el claustro de maestras y Begoña Vargas en el papel de Roberta, alumna en torno a la que gira el quid del argumento.

Fue mi madre quien me aconsejó que comenzara a ver la serie, ya que no soy muy fan de las producciones españolas y tengo que decir que me parece fantástica, ya que muestra a las nuevas generaciones cómo era la vida de la mujer en una sociedad en la que la apariencia, la perfección, el miedo al qué dirán y la dictadura de la figura del hombre eran lo más importante. Una cruda realidad que vivieron nuestras madres y abuelas y de la que afortunadamente nosotras nos hemos librado.

Tengo que reconocer que está tan bien hecha que algunos momentos en ciertos capítulos han conseguido sacarme de quicio porque mi cabeza no consigue entender aún cómo las mujeres han podido soportar tanta injusticia durante años. Y lo peor de todo esto, es que en muchas ocasiones eran las propias mujeres las que fomentaban los valores “asquerosos” de aquella sociedad, obligando incluso a sus propias hijas a vivir una vidas infelices, siendo esclavas de una piara de hijos y de un marido autoritario, acostumbrado en muchas ocasiones a maltratarlas, porque “era lo normal”.

La Otra Mirada te hace reflexionar sobre esta situación, sobre tu historia propia. Afortunadamente las mujeres de mi familia han tenido suerte en este sentido. Todas han sido muy luchadoras y sus maridos buenos hombres, con sus cosas, pero nunca las han maltratado. Tanto es así que recuerdo que mi abuela Isabela decía: “a mí un hombre me pegará una bofetada, pero cuando se esté echando la siesta cojo la plancha de hierro y le meto un planchazo que lo dejo listo de papeles”.

Tengo que destacar el gran papel que hacen todas las actrices y actores de la serie y la grandeza de los guionistas que han sabido plasmar tal cual acontecimientos de una época, que fue real.

A las personas que piensan que somos unas exageradas y que eso del Día de la Mujer es una historia que nos inventamos, os invito a que veáis la serie. Tal vez cambiéis de opinión y empecéis a hablar con conocimiento de causa. Afortunadamente hay muchas otras que no piensan así.

El personaje de Teresa, la protagonista principal, es la oveja negra en aquellos años. La mujer “con pantalones” que tenía que sufrir las miradas y comentarios de los demás, tan solo por hacer, decir y pensar lo que quería, tan solo por ser una persona libre. Es ejemplar cómo hace pensar a maestras y alumnas de la Academia consiguiendo que rompan con las normas de una sociedad que las anulaba completamente.

La serie también hace referencia a los problemas en los que se veía una mujer cuando se daba cuenta de que su orientación sexual no era la que la sociedad establecía. En este caso es la profesora Ángela quien tiene que sufrir la condena de haberse dado cuenta de que ama a otra mujer. Se enfrenta a su familia y tiene que soportar las vejaciones de un marido que se lleva a sus hijos porque para él “es una vergüenza”.

Rodaje: Sevilla, Madrid, Toledo y Guadalajara

Otra de los aspectos que me gusta mucho de la serie es su escenografía y no porque yo viva en Sevilla, sino porque son preciosos. Además de en la capital andaluza, también se ha rodado en algunos emplazamientos de Madrid, Guadalajara y Toledo.
Aparecen lugares emblemáticos de Sevilla como Los Reales Alcázares, el Puente de Triana, el Muelle de la Sal, la Plaza de la Alianza, el Callejón del Agua, la Plaza de España, el Patio de Banderas, la Plaza del Triunfo y la playa de Puebla del Río.
El exterior de la academia se ha rodado en el Monasterio de Lupiana (Guadalajara) y también ha habido jornadas de rodaje en la Finca de Los Lavaderos de Rojas (Toledo) y en un palacete situado en el madrileño barrio de Chamberí.

Los interiores, sin embargo, se han grabado en unos estudios en Madrid, que cuentan con más de 2.000m2 repartidos en dos platós. Se ha recreado un palacete sevillano del siglo XVI en el que se ubica la academia y en el que se encuentran distintas dependencias distribuidas en dos alturas practicables.

Para replicar el ambiente sevillano de 1920, se han reproducido suelos de barro, carpinterías con cuarterones para puertas y ventanas, zócalos de azulejos sevillanos pintados a mano y gran variedad de detalles de ornamentación típica del estilo andaluz.

Y después de la serie: Retratos con Alma

Este es un espacio presentado por Isabel Gemio del que se han emitido 8 programas justamente después de la serie. Ha abordado los distintos temas que se han ido tocando en la serie, haciendo un paralelismo entre las historias de la ficción e historias reales de mujeres contemporáneas que sufren las mismas dificultades, recogiendo el testimonio de mujeres pioneras en distintos ámbitos (la primera taxista, votante en unas elecciones…)

Un reflejo de los conflictos históricos aún presentes a nuestro alrededor, como las libertades de la mujer, la sexualidad, la familia, la mujer en el ámbito laboral, la educación o las mujeres pioneras, entre otros, y que también cuenta con el punto de vista masculino.

Ya no me extiendo más porque creo que es mejor que lo veáis por vosotros mismos! Así que… hasta la próxima! 🙂

Periodista. Directora de Comunicación y Social Media Manager. Especialista en comunicación online y marketing de contenidos.

4 Comentarios

  1. Quería decir que la serie nos hace sentir que el marido castiga a Angela por su homosexualidad (en una epoca que ni se sab’ia mucho del lesbianismo). En realidad, la furia de David es por haber sido engañado. Piensalo de esta manera, si mañana viene tu pareja (y despues de haber tenido sexo fantastico e incluso planificar otro hijo) te suelta “te estoy enganando” ¿te importaria si te engañara con mujer, hombre o perro? Lo que duele es la traici’on más que la sorpresa de que la mujer resulte gay.

    • Isabel Salas Reply

      Sí. En ese aspecto tienes razón, Malena. Sin embargo, la situación va más allá porque a pesar de sentirse engañado, David transmite la vergüenza que siente y que ella es para la sociedad. Esto es en lo que yo incido. De hecho en el avance que salió del capítulo de hoy creo le dice a Ángela que si la gente se entera pueden encarcelarla.

  2. Hola, Isabel gracias por responderme. Es que ahí esta el meollo del asunto. En la España del 1920 no existía pena de cárcel para el lesbianismo, ni siquiera en la España franquista (acabo de leer un excelente artículo de Raquel Platero Méndez sobre eso) incluso cuando la homosexualidad masculina si era perseguida con saña. En cambio hasta 1932 en que se abolió la ley en contra del adulterio, la infidelidad femenina conllevaba pérdida de bienes y de la patria potestad de los hijos y dos años (mínimo) de cárcel. Eso si el marido la denunciaba, por lo que creo que hasta ahora David (enojado como esta) no se ha portado tan mal. El podría haberla expulsado del hogar conyugal y encerrado.

    • Isabel Salas Reply

      Veremos a ver qué pasa hoy. Jejeje! La verdad es que tenemos que dar gracias por la época que nos ha tocado vivir porque yo llego a nacer en los años 20 y me da algo!. Por cierto, Malena, gracias a tí por tus comentarios! 😊

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